Un médico forense aseguró hoy que Lucas González, el adolescente de 17 años que jugaba en las inferiores del Club Barracas Central y fue asesinado por policías, murió de un disparo en la sien.
"El cuerpo presentaba tres lesiones: dos producto de proyectiles de arma de fuego y una lesión compatible con una quemadura en una de sus manos", reveló Alejandro Rullan Corna, forense de la morgue del Poder Judicial de la Nación.
Además, explicó que “en la denominada ‘Lesión 1’, el proyectil ingresa tres centímetros encima del pabellón auricular y siete centímetros por delante, eso corresponde a la región frontal del lado derecho".
Asimismo, mientras seguía su exposición con el dedo en la pantalla, relató que el disparó fue de "adelante hacia atrás, de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo" lo que contradice las declaraciones de los policías.
"La ‘Lesión 2’ está descrita como un surco que produjo una quemadura. No ha penetrado el proyectil y no provoca la muerte, sino que afecta piel y tejidos subcutáneos. No pude determinar la trayectoria", continuó el médico que también resaltó que no se pudo determinar la trayectoria del disparo.
Por último, sobre la “Lesión 3” describió que se trata de "una herida circular muy compatible con una quemadura de 0,5 a 1 centímetro de diámetro. Fue en la mano derecha, en el primer espacio entre el dedo pulgar y el índice".
La confirmación fue dada en la declaración del perito en el marco del juicio oral que se lleva a cabo en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 25 por el crimen en el que 14 policías están imputados, tres por el homicidio, mientras que los 11 restantes por encubrimiento y torturas a los amigos de la víctima que lo acompañaban en el auto.