El papa Francisco suspendió una vez más parte de su agenda de los próximos días mientras continúa un tratamiento con antibióticos para tratar una inflamación pulmonar. Según informaron desde el Vaticano, sus condiciones "son buenas y estables, sin fiebre" con una "condición respiratoria en neta mejoría". Para tratar la inflamación "que causaba algunas dificultades respiratorias", el Papa recibe "una terapia antibiótica por vía intravenosa", comunicó el vocero papal, Matteo Bruni. "Para facilitar su recuperación, algunos importantes compromisos previstos para estos días fueron pospuestos para que les pueda dedicar el tiempo y la energía necesarias". Mientras tanto, otros encuentros "de carácter institucional o más fáciles de mantener dadas las actuales condiciones de salud se mantuvieron".